
Bentejuí y Guayarmina"El paseo de los jóvenes se alargaba mientras la tarde se vestía de naranja, y girones de nubes alegres acompañaban al sol en su último recodo hasta el descanso definitivo". Este pasaje y el amor prohibido de esta pareja aborígen me inspiró esta pintura en la que combino, reproducidas con arena negra de las playas de origen volcánico, las figuras antropomorficas encontradas en una cueva con las marcas de pintaderas que hoy en día constituyen uno de los simbolismos más conocidos de la identidad canaria. |
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TamaránEl propósito de las pintaderas, una especie de sellos de barro encontrados en varias islas del archipielago, es aún incierto. Una de las más famosas pintaderas de Gran Canaria representa a Tamarán, nombre que daban los aborígenes a esta isla y en el que se deja entrever su orígen bereber. |
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Tamarán y BenahoréSi los triángulos son el símbolo de Tamarán, la espiral lo es de Benahoré, la isla de La Palma en la lengua guanche de mis antepasados. Esta forma geometrica está presente de manera casi obsesiva en muchas de las muestras de arte prehispánico de la isla de la caldera. |
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TaraElla es la diosa guanche por excelencia. El Ídolo de Tara es la escultura aborígen más famosa del archipiélago y al igual que otras venus prehistóricas de todo el mundo, representaba la fertilidad de la mujer y de la tierra, pilares fundamentales de cualquier civilización humana por muy avanzada que esta sea. |
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Mujer ArtificialUn día, sentada en la plaza del Dos de Mayo tomando café con un amiguete mientras hablábamos de cine, tocamos el tema de las mujeres míticas, intocables. Entre los bla, bla, bla de la conversación, Antonio González Vigil dijo: "era una mujer artificial". Al escuchar esa frase mi cabeza se paralizó y mientras seguía atenta a la conversación, iba ideando la manera de ilustrar aquella frase. Empujada por una ansiedad creativa, sentí la necesidad de ponerme manos a la obra y en cuanto llegué a casa agarré las tijeras y este es el resultado. |
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El Nacimiento del ColorEl cine, para mi un mundo mágico, lleno de ilusiones, historia e historias. He querido darme un baño y sumergirme de entero en lo que EL CINE me proporciona, dejando de lado los géneros, las categorías y los malditos encasillamientos tan odiados por casi todos los actores. He querido recolectar algunas de las imágenes más curiosas: Me gusta ver como en los brazos de GILDA hay lugar para el padre Karras y su emblemática farola, me gusta recordar a la simpática azafata de enormes gafas que sumaba puntos en el "Un, Dos, Tres" y me divierte verla con su cara tan aniñada junto a un chulazo Travolta. Sin duda, lo que más me gusta de un collage como este es poder pararme ante él de vez en cuando y buscar, recordar. Al principio, traté de hacer una composición (a un lado el blanco y negro, al otro el sepia y entre ellos emerge el color) en la que únicamente formaran parte imágenes relacionadas con el cine pero he de reconocer que me he tomado mis licencias: por si alguien había reconocido entre los personajes a la pequeña SHIRLEY TEMPLE con su bonito vestidito blanco..., ¡¡PUES NO!!, se trata de mi madre. FREDDY MERCURY fue durante mi adolescencia algo más que un ídolo, por lo que siempre tendrá un lugar donde se me antoje. ¿Qué sería de mí sin mi FREDDY? Como marco del cuadro utilicé todos los fotogramas que iban ilustrando el programa de la Filmoteca de Madrid, un lugar típico y entrañable donde se proyectan pelis a 250 pelas. Cuando llegué a Madrid fue uno de los sitios que más me enganchó. Allí he visto las pelis más frikis de la historia del cine, entre ellas, un ciclo completo del cine de ciencia ficción de los años 50... MÍTICO. |